La cocina menorquina es totalmente mediterránea, hecha a base de ingredientes
naturales y frescos de la tierra y del mar.
Destacan la deliciosa carne de las fincas ganaderas de la isla; el pescado fresco, los
mariscos y la langosta, base de la conocida caldereta; el queso artesano con
Denominación de Orígen elaborado en las fincas menorquinas; y los embutidos
de matanza, también tradicionales.
Mermeladas, miel y productos de bollería se añaden a la tradición
gastronómica de la isla. En cuanto a bebidas, el gin, la ginebra herencia de la
dominación inglesa, se sigue fabricando hoy en destilerías siguiendo las
técnicas ancestrales. También se elaboran de forma artesanal licores de
frutas y hierbas digestivas.
La salsa mahonesa, introducida por los franceses en la corte de Luis XV tras la
conquista de Menorca, es la receta más internacional nacida de la
gastronomía menorquina.